¿Cómo se limpian las rejillas de una cocina de gas?
Si las rejillas de tu cocina de gas han pasado de estar limpias y ser de hierro fundido a convertirse en un panorama pegajoso y cubierto de una costra de grasa, no te preocupes. No necesitas productos químicos agresivos ni maquinaria pesada para solucionarlo. Hoy aprenderás cómo limpiar cocina de gas rejas utilizando ingredientes domésticos y seguros.
Método 1: Remojo en agua caliente (para la grasa habitual del día a día)
Si tus rejillas solo tienen una capa de grasa pegajosa y pequeñas salpicaduras de comida, basta con dejarlas en remojo en el fregadero para que queden como nuevas. Sigue estos cuatro pasos:
- Dejar enfriar y retirar: Asegúrate de que los quemadores estén completamente apagados. Retira las rejillas solo cuando estén frías al tacto.
- El baño de agua caliente (15-30 minutos): Coloca las rejillas en el fregadero. Llénalo con agua hirviendo y un buen chorro de detergente desengrasante para platos. Déjalas en remojo para que se ablande la capa superior de grasa.
- Exfoliante con bicarbonato sódico: Mezcla bicarbonato sódico y agua hasta obtener una pasta espesa. Aplica la pasta sobre las manchas de grasa que queden y frótalas con un estropajo que no raye. (Por cierto, esta pasta también funciona de maravilla si necesitas limpiar una placa de cocina de cristal).
- Enjuagar y secar completamente: Enjuaga bien con agua tibia. Sécalo inmediatamente con una toalla, ya que si dejas el hierro fundido mojado se oxidará.
Método 2: El truco de la “humo” para una limpieza a fondo (para restos de comida muy incrustados)
Si tus rejillas tienen una costra negra y carbonizada que no se quita, frotar más fuerte no servirá de nada. En su lugar, deja que la química haga el trabajo pesado utilizando el Método de la bolsa de amoníaco.
Nota importante sobre seguridad: No es necesario que el amoníaco líquido entre en contacto con las rejillas. Los vapores que quedan atrapados disuelven la grasa incrustada. Comprueba siempre el Guía de seguridad química de los CDC antes de manipular amoniaco doméstico.
- Mételo en la bolsa: Introduce cada rejilla en su propia bolsa Ziploc resistente de un galón.
- Añadir amoniaco: Vierte solo 1/4 de taza de amoniaco doméstico en la bolsa. No la llenes del todo. Solo queremos los vapores.
- Sellar y esperar: Cierra bien la bolsa. Déjala al aire libre o en un garaje bien ventilado entre 8 y 24 horas.
- El «Easy Wipe»: Abre las bolsas fuera, porque los vapores serán muy fuertes. Lleva las rejillas al fregadero y limpia la suciedad sin esfuerzo con una esponja normal.
3 cosas que hay que evitar a toda costa
- Nunca utilices lana de acero: Los cepillos de alambre metálico eliminan la capa protectora de esmalte de porcelana de las rejillas de hierro fundido.
- No lo metas en el lavavajillas: El calor intenso y los detergentes agresivos pueden eliminar la capa protectora del hierro fundido sin tratar o hacer que el acabado pierda brillo.
- No utilices amoniaco en las rejillas de aluminio: Asegúrate de que las rejillas sean de hierro fundido. El amoniaco decolora y pica de forma permanente las superficies de aluminio.